Redacción. En una operación reciente frente a las costas de Guerrero, la Secretaría de Marina (Semar), en coordinación con la FGR, Sedena, Guardia Nacional y SSPC, interceptó un semisumergible cargado con 3.5 toneladas de presunta cocaína. En su interior se encontraron 180 bultos con polvo blanco, presuntamente cocaína, y tres tripulantes extranjeros, dos ecuatorianos y un colombiano, fueron detenidos.

El titular de la SSPC, Omar García Harfuch, informó este martes que el operativo representa un golpe estimado en 846 millones de pesos al crimen organizado, equivalente a más de 7.2 millones de dosis que no llegarán a las calles. Este decomiso eleva a 44.8 toneladas la cantidad de cocaína asegurada en altamar durante el actual gobierno federal.

La intervención evidencia no solo la sofisticación logística de los cárteles, que utilizan semisumergibles para evadir detección, pues el uso recurrente de este tipo de embarcaciones subraya la capacidad financiera y tecnológica del crimen organizado para adaptar sus rutas y métodos.

El hallazgo plantea un dilema: ¿es suficiente el bloque marítimo si las rutas terrestres y aéreas permanecen permeables? Sigue abierta la pregunta sobre la eficacia integral de la estrategia contra el narcotráfico.

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