Redacción / Acapulco. Tras la devastación de huracanes como Otis, John y Erick, Acapulco enfrenta una cruda realidad: la costa del Pacífico mexicano carece de radares para detectar estos fenómenos, según el ingeniero Julio Santos García.

Su investigación revela que México depende de datos del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU., que desde el 30 de junio dejó de compartir información satelital clave.

Esto deja a Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán en alta vulnerabilidad. Santos García, respaldado por ciudadanos, entregará un oficio a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo solicitando un radar en Punta Diamante, Acapulco, con un costo de 3.5 millones de dólares, y tres más en la región.

En paralelo, se instalaron 13 bocinas de alertamiento en Acapulco para prevenir riesgos. La medida busca salvar vidas y fortalecer alertas tempranas.





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