Redacción. A más de un año de su anuncio en 2024, el ambicioso plan para perforar pozos en el río Papagayo en Acapulco sigue sin despegar, dejando a miles de familias en zozobra por la escasez crónica de agua.

La iniciativa, impulsada por la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) para extraer hasta 500 litros por segundo y mitigar la dependencia de la presa La Boquita –que solo cubre el 40% de la demanda–, enfrenta trabas burocráticas y ambientales: permisos pendientes de la Semarnat y evaluaciones ecológicas por el riesgo de contaminación en esta zona turística clave de Guerrero.

Autoridades locales prometen avances para fin de año, pero la población rural de la Costa Grande exige acción inmediata.

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