Redacción / Chilpancingo. Un corte de luz de cuatro horas dejó en jaque al hospital general Raymundo Abarca, ahora bajo IMSS-Bienestar, entre las 3 y 7 de la tarde. Trabajadores denuncian caos: la planta de emergencia falló por uso indebido de vecinos adyacentes, dejando sin soporte a pacientes en terapia intensiva, intubados, neonatos prematuros y hemodiálisis. Enfermeras usaron las luces de sus celulares para no abandonar a los enfermos.

La Secretaría de Salud estatal minimiza: «Variación temporal, atención ininterrumpida», asegura la titular Alondra García Carbajal. Aseguró que se activaron protocolos, preservaron sangre y leche materna, y reportan tres traslados exitosos al Hospital de la Madre y el Niño sin complicaciones. Pero el personal hospitalario contradice: sólo se evaluaron traslados y movieron bolsas de sangre a la Jurisdicción Sanitaria 7. El coordinador Ulises Adame no respondió.

En contexto, Guerrero arrastra fallos crónicos en infraestructura eléctrica –según la CFE, el 15% de cortes en 2024 fueron por sobrecargas urbanas–, agravando la crisis de salud pública en un estado con alta vulnerabilidad infantil (INEGI, 2023).

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