Redacción / Chilpancingo. La crisis de violencia en Chilpancingo ha tocado un nivel crítico: apenas un 20% del transporte público está operando por el temor a nuevos ataques. La escasez, ligada a la extorsión criminal, ha provocado un ausentismo laboral masivo, sumiendo a la ciudad en la zozobra.

La parálisis es total. Las Urvan y taxis están fuera de circulación, mientras que los pocos transportistas que se atreven a trabajar están haciendo «su agosto», cobrando hasta $180 por viaje.


A pesar de la emergencia, el Ayuntamiento no desplegó unidades de apoyo para trasladar a los ciudadanos a sus trabajos. En el ámbito educativo, ni la UAG ni la SEG emitieron comunicados oficiales, pero escuelas y centros de trabajo decidieron tomarse el día ante la falta de seguridad y movilidad.







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