Redacción. En un estallido de furia contenida, taxistas y choferes de Taxco irrumpieron esta madrugada en las instalaciones del C4, incendiando tres moto patrullas de la Policía Estatal del Grupo Centauro. El detonante: la brutal agresión a un compañero taxista, hospitalizado por golpes de uniformados durante una detención rutinaria.

Centenares de manifestantes bloquearon accesos y paralizaron el transporte público —taxis y combis locales y foráneos— exigiendo justicia inmediata. «No habrá ruedas si no hay rendición de cuentas», gritaron, reflejando un descontento acumulado por presuntos abusos policiales en la región.

Las autoridades estatales respondieron rápido: los elementos implicados serán puestos a disposición del Ministerio Público por abuso de autoridad y lesiones. La víctima prepara su denuncia formal.

En Taxco, un pueblo turístico marcado por tensiones sociales, este suceso aviva debates sobre la relación entre transportistas y fuerzas de seguridad. Se espera diálogo para evitar escaladas.

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