Redacción / Tixtla. La flor de cempasúchil, símbolo del Día de Muertos, enfrenta una crisis brutal en Tixtla. Cientos de campesinos ven cómo su cosecha se pierde, reportando un colapso en ventas de hasta el 70%. El precio del manojo ya cayó de $150 a $120 pesos, y toneladas de flor se quedan sin vender.

¿El culpable? La inseguridad. Los productores señalan que la violencia en la región y en las carreteras ha ahuyentado a los intermediarios y compradores mayoristas, que distribuían en municipios clave como Acapulco o Iguala.


Esta situación no sólo golpea la tradición, sino la economía de 500 familias. El sector, que por décadas fue un motor floricultor, sufre el abandono del mercado. Los campesinos piden por auxilio: el objetivo ya no es ganar, sino vender algo para, al menos, recuperar su inversión.







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