Redacción / Acapulco. La madrugada de este miércoles, un taxista en estado de ebriedad convirtió la carretera Acapulco-Chilpancingo en escena de tragedia al kilómetro 32. Su Nissan Tsuru (económico 2560) impactó de frente a un auto familiar a exceso de velocidad, segando la vida de un niño de 2 años. Su mamá, Floricel Martínez, y su hermanito Christopher quedaron lesionados y hospitalizados en El Quemado; el conductor del taxi solo sufrió heridas leves.

Autoridades confirmaron el alcoholismo del responsable, quien enfrenta cargos por homicidio culposo. Este horror se suma a la pesadilla vial de Guerrero: en 2025, el 30% de fatalidades carreteras involucran ebriedad, con Acapulco liderando (Inegi), dejando huérfanos y deudas médicas en familias humildes. Urge más retenes y campañas; la impunidad acelera el dolor.

Deja un comentario

Tendencias