La rehabilitación de la zona tradicional de Acapulco enfrenta duras críticas por la mala calidad y falta de supervisión en las obras a cargo de Fonatur. En la calle Jesús Carranza, vecinos denuncian que la instalación de redes de comunicación y cableado eléctrico ignora normas técnicas básicas, enterrando tuberías a solo 30 centímetros de profundidad y utilizando sopletes de forma peligrosa.

Esta situación se suma al malestar por una avenida Costera que luce inconclusa, con banquetas parchadas e iluminación deficiente debido a baterías desgastadas.


Dichas irregularidades representan un riesgo de interferencias electromagnéticas y daños físicos a futuro. La urgencia por inaugurar etapas parece haber sacrificado la durabilidad de la infraestructura, dejando «evidencia enterrada» bajo el concreto.







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