Redacción / Acapulco. La crisis del agua en Acapulco escala tras el restablecimiento eléctrico por parte de la CFE. Pese a que el sistema de bombeo del río Papagayo ya cuenta con energía, la CAPAMA mantiene los grifos secos, alimentando sospechas sobre una estrategia de «ahorro forzado» para mitigar sus deudas históricas con la paraestatal.

Mientras el organismo guarda silencio, miles de acapulqueños enfrentan un gasto extra en pipas y riesgos sanitarios. Expertos advierten que mantener las bombas apagadas reduce el consumo eléctrico, pero vulnera el derecho humano al agua. Este escenario no es nuevo: la relación CAPAMA-CFE ha estado marcada por cortes debido a impagos millonarios que el municipio arrastra desde hace años.

Sin una hoja de ruta clara ni bitácoras de operación transparentes, la desconfianza ciudadana crece. ¿Prioriza el Ayuntamiento las finanzas sobre el bienestar social? La opacidad oficial solo profundiza la incertidumbre.






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