Redacción / Chilpancingo. El sismo de magnitud 6.5 registrado el pasado 2 de enero ha puesto en pausa la infraestructura sanitaria en Guerrero. La clínica del ISSSTE en Chilpancingo mantiene la suspensión de servicios clave tras encontrar cuarteaduras, desprendimiento de plafones y daños en el área de ósmosis inversa.

Ante el riesgo de colapso, el personal médico labora bajo protesta, deslindándose de responsabilidades por las precarias condiciones del inmueble, que ya arrastraba deterioros de sismos previos (2021 y Otis). Por ahora, sólo el área de urgencias permanece operativa de forma limitada; los pacientes graves están siendo trasladados a hospitales de Acapulco, Morelos y Ciudad de México.

Esta situación reaviva la exigencia ciudadana y sindical de construir un nuevo hospital general, un proyecto urgente para una población de entre 30 y 45 años que demanda seguridad social eficiente. Mientras tanto, Protección Civil continúa con las evaluaciones técnicas en una capital que sigue en alerta.






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