Redacción / Acapulco. Anoche, el conductor de una unidad de la ruta alimentadora Sinaí fue asesinado a balazos en la zona de Las Cruces, frente a la tienda Aurrerá. Pese al despliegue de la Guardia Nacional y policías locales, la jornada terminó en indignación.

Ante la excesiva demora del Servicio Médico Forense (Semefo), familiares de la víctima decidieron no esperar más y se llevaron el cuerpo cargando por cuenta propia. Este hecho subraya el colapso institucional y el hartazgo social en un estado donde el transporte público ha sido blanco constante de extorsiones y ataques por parte del crimen organizado.

Lo ocurrido en Las Cruces no es un evento aislado, sino el reflejo de una crisis de seguridad que paraliza la movilidad y deja a las familias en la indefensión absoluta.

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